Auto…¿que?

Dada la frecuencia con la que la gente repite eso de “Si no te quieres tu, ¿quien te va a querer?”, deduzco que el tema de la autoestima es importante.
Bueno, la autoestima nos enclaustra, nos reduce y aprisiona.
Veo a niños y niñas mas preocupados por sus seguidores en las redes sociales, preocupados por donde van de fiesta esta noche, que van a beber y fumar, preocupados por moldear sus cuerpos para “pillar”, para encajar en el molde de belleza actual. Mas preocupados por sus esteroides y llevar la cuenta de las personas que pasan por sus camas que por la podredumbre de la sociedad actual. Y la sociedad la formamos todos, ojo.
Veo a muchachas arrastrando sobre sus tacones el peso de una noche de juerga y fracaso.
Veo a muchas personas yendo y viniendo sin reparar en que existes, sus ojos deslizándose sobre ti como un patín en el hielo y ya está.
Por no hablar de las personas que se torturan y arriesgan su salud por ver un estúpido número en la báscula, o se vuelcan en la comida.
Veo a muchas almas solitarias necesitadas de calor, de amor y sinceridad cuyo único pecado fue tal vez el de no encajar en ese molde podrido que impone la sociedad, quizá no sean tan altos o tan delgados, o no tengan esas medidas, o simplemente quizá no se miraron al espejo y se dijeron “Mirate, eres genial, tu puedes”.
Tal vez nadie les dijo que sus ojos eran preciosos, o nadie recorriera los lunares de la espalda, ni apreciara los oyuelos de su sonrisa ni el timbre nervioso en su voz.
Tal vez no tenían a nadie que les dijera que sus virtudes superan a sus defectos. Tal vez nadie se preocupo de el sentimiento de abandono y soledad que poco a poco fue inundando sus almas atormentadas.
Veo gente con exceso de ego, mirándome, mirando a esas almas solitarias desde arriba, con repulsión.
Mucha tolerancia en la teoría y en la boca, muy bonitas ideas de respeto que luego raramente se cumplen.
Veo que el infierno existe, si, y es este planeta.
Como decía Hobbes, “el hombre es un lobo para el hombre”.
Así que, perdonad que no quiera depender del amor de nadie para mi felicidad. Perdonad que no quiera depender de una persona fría y preocupada mas por el peso de sus tetas que por el de su intelecto. (Hay excepciones, como en todo, lo sé, lo sé, sino mi esperanza en la especie humana habría desaparecido hace tiempo)
Si, la autoestima es importante.
Porque cuando ves el mundo derrumbarse a tu alrededor, cuando te ves sólo, empujado al desastre por una masa de gente, cuando todo desaparece y despiertas de esa pesadilla en medio de la noche, es cuando realmente entiendes que lo único que tienes es a ti mismo.

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Reacciones

Voluntad. Volar. Utopía.
Soñar. Ser. Silencio.
Sonreir. Septiembre. Satírico.
Sublime. Genio. Solitario.
Saturno. Raro. Personal.
Presente. Pensamiento. Positivo.
Níveo. Noviembre. Mental.
Nada. Libre. Luna.
Locura. Koala. Júpiter.
Imaginar. Intenso. Gemido.
Estallar. Fuego. Gatuno.
Empatía. Efímero. Euforia.
Existencia. Emoción. Esperanza.
Divergente. Desorden. Diferente.
Búsqueda. Beso. Cían.
Caos. Celeste. Cordura.
Anacrónico. Ambiguo. Temblor.
Añil. Abrazo. Perlado.
Aliteración. Ilusión. Submarino.
Simbólico. Reflejo. Brutal.
Secreto. Mutación. Obstinada.
Tiempo. Propio. Espontáneo.
Lucha. Reflexión. Personal.
Anámnesis. Apocalipsis. Prosopagnosia.
Enternecer. Enmudecer. Acelerar.
Contraste. Sarcasmo. Ácido.
Precipicio. Dramático. Árido.
Clavículas. Azar. Cobalto.
Ambiente. Curiosidad. Óptimo.
Pandemia. Opresiva. Distopía.
Antítesis. Iloógica. Letanía.
Mantra. Sinfonía. Palabras.
Anticuario. Convergente. Primitivo.
Acumular. Calor. Espiritual.
Anticuerpo. Rebelión. Respuestas.
Disipar. Rabia. Postapocalíptico.
Disconforme. Mitigar. Control.
Incrédulo. Intensificar. Enero.
Invisible. Sopor. Constructivo.
Expléndido. Colectivo. Rebelde.
Agitación. Trágica. Alma.
Vacío. Melodía. Siniestra.
Sangrienta. Oposición. Demonio.
Deslizar. Seudónimo. Patata.
Provocar. Masacre. Morbosa.
Musitar. Proletariado. Libertad.
Arder. Acuosa. Alegoría.
Exasperante. Esquirla. Helada.
Vuelco. Rasgar. Anarquía.
Brisa. Cultura. Dorada.
Concepto. Diferente. Ridículo.
Éxtasis. Revolución. Arte.

Sin sentido n°3

Si el barullo me rodea, si no puedo oir, si no puedo estar.
Si me siento ausente, y si lo estoy.
Los gritos envuelven, las malas caras duelen.
Los tonos de voz se clavan.
Me irrita el ánimo. Machaca mi naturaleza tranquila.
A todo se responde con violencia, creando más dolor.
La rabia se suda, se aspira.
La gente no suele notar tu presencia, sigue su camino sin detenerse, ajenos a los leves choques humanoides.
Cada cual con su vida, parecen cegados e incapaces de ver más allá de su propia persona.
¿Cómo puede alguien vivir ese apego hacia si mismo tan denso que le inpide si quiera reconocer sus errores?
No lo comprendo. No comprendo nada.

Soy un simple decorado. Mobiliario barato y cutre ajado en el que nadie repara.
Como un espectador en un cine vacío, una hoja arrastrada por el viento, como el banco ruinoso del parque, como las promesas olvidadas.
Me siento nada.
Soy un ser invisible en mi propia vida, tan despegada.
Como si “yo” nunca hubiera existido, como si no “estuviese existiendo”.
Me siento nada.

Cambios

Todo fluye, se transforma, cambia.
¿Cómo hemos llegado hasta el punto de no reconocernos?
¿Cómo se pasa de un “te amo” que parecía tan real, tan sencillo y lleno de significado, a casi tener que rogar un “te quiero”.
A calmar las ansias y ganas de amor con ese “te quiero” susurrado con voz neutra, como quien dice hola, como quien dice adios.
A volvernos piedras, a no poder expresarnos.
A no saber expresarnos.
A observar que ya no tienes ese brillo en los ojos, que me miras como a una extraña.
Una extraña que te aburre, que parece ser un simple complemento.
¿Cuándo dejé de ser yo y me convertí en objeto?
¿Cuándo empezó mi felicidad a depender de los demás?
¿Cuándo me perdí?

Sin Sentido n°2

A veces me siento extrañamente vacía.
A pesar de tener tantas cosas en la cabeza, la superficie permanece imperturbable y calmada. Más o menos.
A pesar de tener tantas cosas que solucionar, tantas preguntas que responder, tantas cosas por hacer.
Tantos libros que leer, tantas peliculas que ver, tanta musica que escuchar, tantas cosas por probar, tantos atardeceres que admirar.
Tantas cosas que mejorar, tantas por reparar.
Tanta ansiedad por disipar, todo este dolor que mitigar.
Tanta rabia que sofocar. Tanto que liberar.
Pero luego nada.
Se queda en palabras, pensamientos, sentimientos.
No consiste en “voy a…” o “será”; sino en “ESTOY…”, en “ES”
Estoy respirando, es un comienzo.
Estoy esperando, estoy reposando, estoy evadiendo, estoy mitigando, estoy revolucionando, estoy solapando, estoy ensayando, estoy calmando, estoy incentivando, estoy abochornando, estoy tipificando, estoy clasificando, estoy comprobando, estoy sonando, estoy simplificando, estoy complicando, estoy suspirando, estoy exhalando, estoy planeando, estoy investigando, estoy influenciando, estoy cacareando, estoy manoseando, estoy simbolizando, estoy garabateando, estoy imaginando, me estoy rebelando.

Oriah Mountain (no es mio)

“No me interesa lo que haces para ganarte la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar en satisfacer el deseo de tu corazón.

No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.

No me interesa cuáles planetas están en armonía con tu luna. Quiero saber si has tocado el centro de tu tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto, o si te has marchitado y cerrado por el miedo al dolor futuro.

Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, el mío o el tuyo, sin intentar esconderlo, desvanecerlo o arreglarlo.

Quiero saber si puedes estar con la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con locura y permitir que el éxtasis te llene hasta la punta de los dedos, sin advertirnos que seamos cuidadosos, que seamos realistas, o que recordemos las limitaciones de los seres humanos.

No me interesa si la historia que me cuentas es verdadera. Quiero saber si decepcionarías a otros para serte fiel a ti mismo, si puedes soportar la acusación sin traicionar a tu propia alma.

Quiero saber si puedes ser fiel, y por lo tanto ser confiable. Quiero saber si puedes ver la belleza, aún cuando no sea bella todos los días, y si puedes originar tu vida desde su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo o el mío, y no obstante pararte a la orilla del lago y gritarle a la luna “¡Sí!” No me interesa saber en dónde vives o cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de pesar y desesperación, cansado y golpeado hasta los huesos, y hacer lo que se tiene que hacer por los niños.

No me interesa quién eres o cómo llegaste a estar aquí. Quiero saber si te pararás en el centro del fuego conmigo sin rehuir.

No me interesa en dónde o qué o con quién has estudiado. Quiero saber qué es lo que te sustenta desde adentro cuando todo lo demás desaparece. Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo, y si verdaderamente te agrada la compañía que buscas en los momentos vacíos”